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El presente es el tiempo de los tiempos, el momento en que se ejecutan los planes y se imaginan nuevas acciones futuras con el objetivo de construir un futuro que se acerque a nuestros deseos. Pero esta construcción no puede hacerse de manera efectiva si el sujeto estratégico no tiene claro quién es, cuáles son sus vales, virtudes y carencias, y cómo llegó a ser lo que es. Esto significa que no hay construcciones valiosas si no se tiene “memoria”.

Paradójicamente, hasta ahora, los postergados lugares de donde emergieron tantos jóvenes que llegaron a convertirse en figuras mundiales, nunca fueron recompensados con un mínimo de las cuantiosas fortunas embolsadas por quienes negociaron sus derechos económicos y/o federativos. Es inadmisible que a Villa Fiorito no le tocó un céntimo de la montaña de millones de dólares generados por la magia del pie izquierdo del Diego, o a General Pacheco por Juan Román Riquelme, a Fuerte Apache por Carlos Tévez, a Villa Itatí por Sergio Agüero, o a cada humilde potrero por los centenares de atletas, que colmaron de trofeos las vitrinas de las instituciones en que militaron, y de verdes billetes a las arcas y los bolsillos a los insensibles mercaderes de sus admirables talentos.

También es parte de la escena que, sólo un reducido grupo de habilidosos pueden alcanzar el sueño de jugar en primera; porque, a pesar de su predisposición, más allá de las exigencias de condiciones psico-deportivas, constancia y conducta, personalidad y autoconfianza; para llegar a profesional se deben sortear innumerables restricciones derivadas de limitaciones ambientales de origen. Por carencia de recursos para movilizarse a los centros de entrenamiento, alimentarse correctamente, por falta de tiempo de los familiares para acompañarlos, por obligaciones de escolaridad y/o por tantas muchas razones, los sueños de los pobres están bloqueados. Hay mucho tino desperdiciado porque no todos disponen de las mismas oportunidades y posibilidades.

Con la idea inicial de aprovechar el fútbol para proyectar a los capaces y, a la vez, contener a quienes no alcanzarán estatus profesional, y la convicción de que las personas se forman socialmente en la familia, las escuelas y los clubes, nace el Club Villas Unidas. Donde cada potrero será un espacio que unirá voluntarios que brindarán horas a los pibes y las pibas que quieren jugar al fútbol y a sus familias. Estos nodos serán centros participativos de formación integral para la vida, donde se forjen valores sociales positivos. El movimiento también atrajo la mirada de los clubes de barrio, que luchan desesperadamente por mantener su presencia solidaria en los fangales de la Capital y el Conurbano Bonaerense, así se sumaron Guido Veneziale, Jorge Rocaro, Walter Ortega y Gustavo Majluf, y se incorporó el Dr. Alejandro Tarraborrelli con su conocimiento en materia legal relacionada con el deporte. También se unieron talentos como Carlos Ferrari, Francisco Martínez, Víctor Schajovitsch, Federico Fagiolli, Elías Paspardi, Carlos Norryh, Sebastián Pinto, Leo Duva, Valentino Tignanelli, Micaela Iribarren, Santiago Ibarra, Tommy Lago, Marcelo Acevedo, Paola Cleri, Laura Pugliese, Gaby Baukman, Gustavo Levine, Alejandro Lastagaray, Manuela Castro, Enrique y Tomás Zabala, Diego Capelletti, Rodolfo Morel, Noelia Cano, Bárbara Corte Odeizalle, Carolina Castro Díaz Colodrero, Cristina Torres, Malena Giai, Federico Vieytes, Marisa Cosla, Néstor Varrone, Ariel Velázquez, entre otros, que integran las áreas Operativas del club, que se dividen en campo Deportivo, Desarrollo Humano, Imagen y Comunicación, Relaciones Institucionales y Administración y Finanzas. La diversidad de los aportes, el tiempo de voluntariado comprometido, la generosidad y solidaridad manifiesta, es el principal activo del Club Villas Unidas. A medida que el movimiento se conoce, surgen nuevos colaboradores, por lo que los enunciados llegan hasta el mayor compromiso actual. Y así como se amplía el grupo de contribuyentes, también crece a diario la cantera de nodos adherentes ubicados en potreros, comedores y merenderos, parroquias y centros culturales y deportivos localizados en los barrios humildes donde tienen presencia las organizaciones sociales, los curas villeros, y otros colectivos solidarios independientes, que integran el colectivo.

El Club tuvo alumbramiento por resolución de IGJ N° 39 de fecha 31 de enero de 2019, ese mismo día fue presentado en sociedad en el Club Excursionistas, en esa jornada se expusieron los valores, la visión y misión del Club. Se hizo público el reconocimiento al deporte más hermoso y apasionante del planeta, el fútbol, como potente herramienta de inclusión social y se ratificó la confluencia con la filosofía de disfrutar el deporte que alienta a la Escuela Menotti. En este acto de apertura, se realizó un homenaje a René Houseman, oriundo de la Villa de Bajo Belgrano, hincha del Club anfitrión y estandarte indiscutido de los jugadores salidos de los potreros de las villas, en una emocionante entrega de las camisetas de Villas Unidas a la viuda e hijos del querido “Loco”, que estuvo a cargo de César Luis Menotti, quien mantuvo una relación afectiva intensa cuando lo tuvo entre sus dirigidos. El agasajo contó con la presencia del Presidente del Club Excursionistas, Lic. Javier Méndez Cartier y del Responsable de la Comisión de Deportividad, Responsabilidad Social y Sustentabilidad de la AFA, Francisco Marín, quien dio la bienvenida al Club Villas Unidas al fútbol federado, en nombre de la institución que rige los destinos del fútbol argentino. Luego se realizó una clínica abierta a cargo de docentes de la Escuela Menotti dirigidos por el Maestro Rubén Rossi y el Profesor Fernando Signorini, con la participación del arquero campeón del mundo Sergio García, Mauro Navas, Gustavo Levine y Enrique “Indio” Zabala. Los destinatarios fueron los Entrenadores y Preparadores Físicos que trabajan con chicos y chicas originarios de barrios humildes y clubes localizados en el Área Metropolitana del Gran Buenos Aires, contando con alrededor de quinientas personas que participaron desde las gradas y 50 niños y niñas en la cancha.

La repercusión periodística superó toda expectativa, además de los principales comunicadores deportivos y sociales nacionales (Clarín, Nación, Página 12, Perfil, TyC, la TV Pública, C5N, FoxSport), también elogiaron la iniciativa un grupo importante de medios internacionales especializados como Le Fígaro de París, L´Equipe, Eurosport, Der Spiegel, El País de Madrid, La República de Roma, FoxSport Internacional, y otros órganos de información de origen latinoamericano.

El Club se propone como un espacio horizontal, participativo, no discriminatorio y un puente entre un presente de carencias y un futuro venturoso. La atrapante pasión argentina por el fútbol, servirá para crear un marco de convivencia y de desarrollo integral, fomentando el reconocimiento entre iguales, la solidaridad y la perspectiva de género, y rechazando todo tipo de discriminación, bulling, violencia y consumo de drogas y alcohol. Será un sitio que ayudará a cambiar los hábitos nutricionales, a reconocer el valor de la sanidad, la salud y prevención, a respetar el medioambiente, el hábitat, la cultura latinoamericana, los derechos humanos, la participación cívica, el federalismo, y a despertar también vocaciones artísticas, culturales y el amor a los deportes.

Asume el compromiso de canalizar los derechos de formación, reglados nacional e internacionalmente, hacia los lugares de origen de los jugadores, para que colectivamente decidan la mejor forma de ser utilizados. De esa forma, el fútbol no beneficiará solo a los privilegiados sino a todos los que, como ellos, buscan salir del barrial.

El proyecto contempla, en su etapa inicial, consolidarse en la jurisdicción del Área Metropolitana de Buenos Aires, sin perder la mira de integrar, a medida que sea posible, otros nodos provenientes de la Argentina Federal, comenzando con el fútbol, para extenderse luego a otros deportes.

Al Club no lo alienta la cultura asistencialista, sino que propone una salida basada en el esfuerzo, voluntad, formación, potenciación de las capacidades personales, inteligencia aplicada y solidaridad. Creemos que, a través del deporte y la conectividad, los pibes y pibas lograrán autoconfianza, templanza y espíritu de colaboración, valores prácticos que los ayudarán a desenvolverse en la vida. Por eso pretendemos impulsar la educación en general y la formación para el trabajo, especialmente, pivoteando sobre el manejo de herramientas digitales y la producción agroecológica.

Con el tiempo, el Club mostrará su idoneidad para formar, simultáneamente a jugadores y jugadoras de relieve y personas con solvencia laboral y ética. Esa efectividad cualitativa y cuantitativa, será el resultado de nuestra vocación original, que, por encima del éxito deportivo, se centrará en el desarrollo humano. De esa manera se equilibrarán los objetivos competitivos con los aspectos emocionales (disfrutar el fútbol) y éticos (saber convivir). La orientación especializada y con eje en el desarrollo integral desde la infancia, demostrará su superioridad sobre los sistemas tradicionales basados solamente en la profesionalización y la alta exigencia. El efecto demostración llevará al nacimiento de instituciones que comulguen con nuestros principios, y a los clubes profesionales a considerar cambios en la forma en que se maneja la selección y desarrollo de las categorías infantiles y menores. Por nuestra parte, no tenemos afán competitivo, nos alienta la recuperación de los valores con que nacieron la mayoría de los clubes afiliados a AFA, y con esos clubes nos planteamos establecer convenios, acuerdos que estarán prohijados por una simple relación costo-beneficio entre los costos de las categorías menores y los riesgos y daños que trae aparejado y la de transferir responsabilidades formativas y presupuesto a Villas Unidas.

Por su parte, las más de veinte organizaciones que son parte del Club se han comprometido firmemente en trabajar por el desarrollo de los nodos abastecedores, ya sean villas, parroquias o clubes de barrio, que con el tiempo se constituirán en filiales y serán receptores de los fondos que se perciban por los derechos de formación. En esos nodos se instrumentarán los programas de desarrollo humano, que serán atendidos por instituciones expertas asociadas o a partir del desarrollo autónomo en el seno del club.

En el futuro, contemplamos también que esos nodos sean bolsas de trabajadores calificados, profesional y moralmente, para ocupar puestos en empresas o construyan cooperativas autogestionadas, y también se constituyan en proveedurías que abaraten el acceso a productos de primera necesidad.

En la faz deportiva, el Club Villas Unidas contará con el apoyo de la Escuela Oficial de Entrenadores César Luis Menotti, y la conformación de varios círculos operativos integrados por voluntarios.

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